Escoger el momento ideal para darle a tu hijo su primer dispositivo electrónico es uno de los retos a los que se enfrentan muchos padres. Actualmente la tecnología está constantemente presente en nuestras vidas y despierta un interés natural en los niños desde edades tempranas.

No obstante, darles acceso a un móvil, tablet o consola no se limita a proporcionarles entretenimiento; también significa exponerlos a un entorno digital que demanda supervisión y madurez. A causa de ello, es fundamental reflexionar detenidamente y valorar tanto los beneficios como los riesgos asociados.

 

¿Cuál es la edad recomendada para empezar a tener un móvil propio?

Según UNICEF, la edad promedio de acceso al móvil es antes de los 11 años, y el 95% de adolescentes mayores de 12 años ya tiene un dispositivo con internet. Actualmente, no existe un acuerdo entre expertos en cuanto a edad, algunos sugieren a los 13 años, al inicio de la secundaria y otros a una edad más avanzada como son los 16, en la que ya pueden gestionar los riesgos asociados, como el ciberacoso, la dependencia tecnológica y la exposición a redes sociales, fomentando un uso más consciente y seguro.

 

Efectos en su desarrollo

El uso de dispositivos electrónicos puede influir de manera tanto positiva como negativa en el desarrollo de los niños. Por un parte, son valiosas herramientas de aprendizaje que permiten acceder a una amplia variedad de contenidos educativos y facilitan el contacto con familiares y amigos.

Por consecuencia, el exceso de tiempo de pantalla está relacionado a problemas de salud física y mental, como pueden ser problemas a la hora de dormir, problemas alimenticios, trastornos de conducta, aislamiento social,  trastorno por déficit de atención y/o hiperactividad (TDAH) o problemas de visión, entre otras.

 

Aspectos a tener en cuenta antes de dar un teléfono móvil

Es importante tener en cuenta, que no siempre debemos basarnos en la edad, sino centrarnos principalmente en otros aspectos como pueden ser:

  • Madurez y capacidad para comprender las normativas de uso: deben ser capaces de usar el teléfono de manera responsable, entender las posibles amenazas de privacidad y seguridad, además de ser respetuosos con los demás en sus interacciones digitales.
  • Adecuar los contenidos a su edad: es fundamental que los contenidos digitales sean apropiados para la etapa de desarrollo del menor. Configurar el control parental en el dispositivo no solo protege al niño, sino que también garantiza el acceso a contenido beneficioso para su crecimiento
  • Evaluar la necesidad real: Antes de proporcionar un dispositivo, es importante analizar si el menor realmente lo necesita y cuál sería su propósito principal. Pregúntate si será una herramienta educativa, un medio de comunicación o simplemente una fuente de entretenimiento. Reflexionar sobre su utilidad ayudará a tomar una decisión más consciente y adaptada a las necesidades del niño.
  • Establecer normas claras de uso: Desde el momento en que se entrega un dispositivo electrónico, es esencial definir cómo, cuándo y dónde puede utilizarse. Esto incluye fijar horarios, delimitar los espacios de uso y enseñar un uso responsable. Además, se pueden implementar herramientas como la limitación de aplicaciones, el bloqueo de sitios web inapropiados, el control de llamadas y mensajes, y la configuración de la privacidad para proteger la información personal del menor.
  • Implicación familiar: Tanto los padres, como adultos cercanos al menor son considerados modelos a seguir. Por lo que se debería fomentar un equilibrio entre el uso de aparatos tecnológicos como la realización de otras actividades.

Decidir cuándo dar un móvil a un hijo no es una tarea sencilla, pero hacerlo desde una perspectiva reflexiva y consciente marcará la diferencia en su desarrollo emocional y social. Más allá de la edad, es fundamental evaluar la madurez del menor, establecer normas claras y supervisar activamente su uso, fomentando un equilibrio saludable entre el mundo digital y otras actividades esenciales para su crecimiento. Desde Instituto Alcaraz, recomendamos priorizar el diálogo abierto con los niños, enseñarles a usar la tecnología de manera responsable y crear un entorno familiar que promueva el aprendizaje, la comunicación y el bienestar. Recordemos que cada niño es único, y adaptar estas decisiones a sus necesidades individuales es clave para garantizar un desarrollo pleno y equilibrado.

 

 

 

 

 

 

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